El interés simple calcula cada periodo sobre el capital inicial. El compuesto añade el interés generado al saldo, de modo que los periodos posteriores calculan rendimiento sobre una base mayor.
Con 1.000 unidades monetarias al 5 % durante tres años, el método simple genera 50 cada año y termina en 1.150. Con capitalización anual, el saldo pasa por 1.050, 1.102,50 y 1.157,63. La diferencia crece con el tiempo, el tipo y la frecuencia de capitalización.
La frecuencia de capitalización también cambia el resultado
Con el mismo 5 % anual sobre 1.000, capitalizar una vez al año durante tres años da 1.157,63. Capitalizar doce veces al año con ese mismo tipo nominal da 1.161,47: la diferencia surge porque cada capitalización mensual añade un interés algo menor, pero lo hace más veces y sobre una base que crece antes. Cuanto más frecuente es la capitalización, mayor es el resultado para un mismo tipo nominal, aunque el efecto se reduce a partir de cierta frecuencia.
Compara supuestos equivalentes
Antes de comparar, confirma que el tipo y el periodo se expresan de forma compatible. Un tipo nominal con capitalización mensual no se interpreta igual que una tasa efectiva anual. También debes distinguir aportaciones al inicio o al final del periodo.
Explora ambos casos con las calculadoras de interés simple e interés compuesto. Los rendimientos futuros no están garantizados y la inflación puede cambiar el poder adquisitivo del resultado.
La diferencia se dispara en horizontes largos
A tres años, la diferencia entre interés simple y compuesto parece modesta. A veinte años, con el mismo 1.000 al 5 % anual, el método simple llega a 2.000 mientras que el compuesto llega a 2.653,30: más de un 30 % adicional. Cuanto más largo es el horizonte, más se nota el efecto de que cada periodo genere rendimiento sobre una base mayor que el anterior.
Errores frecuentes al comparar tipos de interés
Confundir tipo nominal con tipo efectivo. Un tipo nominal del 12 % anual capitalizado mensualmente no da un 12 % efectivo al cabo del año: da aproximadamente un 12,68 %, porque cada capitalización mensual también genera interés sobre el interés ya acumulado ese año. Comparar un tipo nominal con uno efectivo sin ajustar lleva a subestimar el rendimiento real.
Aplicar la fórmula de interés simple a un producto que en realidad capitaliza. Si un producto reinvierte los intereses generados, usar la fórmula de interés simple para proyectarlo subestima el resultado final, tanto más cuanto más largo sea el plazo.
Ignorar la inflación al valorar un rendimiento nominal. Un capital que crece un 5 % nominal no gana un 5 % de poder adquisitivo si los precios suben al mismo tiempo. El rendimiento nominal y el rendimiento real (descontada la inflación) son cifras distintas y conviene no confundirlas al planificar.
Preguntas frecuentes
¿El interés compuesto es siempre mejor que el simple? Para quien ahorra o invierte, sí: a igual tipo y capital, el compuesto genera más. Para quien paga intereses (por ejemplo, en una deuda), el compuesto significa pagar más con el tiempo, así que «mejor» depende de qué lado de la operación estés.
¿Cómo comparo dos productos con capitalización distinta? Convierte ambos a una tasa efectiva anual antes de comparar. Comparar directamente dos tipos nominales con frecuencias de capitalización distintas no es una comparación justa.
¿Por qué mi banco muestra una tasa distinta a la que yo calculo? Puede estar mostrando la tasa nominal en vez de la efectiva, o viceversa, o incluir comisiones que no forman parte del cálculo puramente matemático del interés.



