El índice de masa corporal divide el peso en kilogramos entre el cuadrado de la altura en metros. Es una medida sencilla para describir poblaciones y puede servir como punto de partida, pero no diagnostica el estado de una persona.
Lo que el IMC no distingue
Dos personas con el mismo IMC pueden tener distinta masa muscular, distribución de grasa, edad y contexto clínico. También hay situaciones —embarazo, crecimiento, alto rendimiento deportivo o determinadas condiciones— en las que una interpretación general puede ser inadecuada.
Los rangos habituales son referencias estadísticas, no fronteras que cambien la salud de forma súbita. Una cifra aislada debe interpretarse junto con otros datos y, cuando exista una preocupación, con un profesional sanitario.
La calculadora de IMC muestra la fórmula y un rango orientativo. No la uses para autodiagnóstico ni para modificar tratamientos o alimentación sin asesoramiento cualificado.